jueves, 20 de junio de 2013

Verano!!! Consejos para cuidar a nuestro perro en verano



  
   Por fin es verano!!! Las vacaciones, la playita, la siesta, las cervecitas, la piscina y el calor... pero también los riesgos de problemas para la salud de nuestras mascotas, sobre todo los relacionados con las altas temperaturas.




     Los perros regulan su temperatura con la respiración (jadeando) y no sudan como las personas, de hecho los perros y los gatos solo sudan por las almohadillas de las patas, lo que hace más difícil su adaptación al calor. Por lo tanto, su sistema para regular la temperatura es menos eficaz que el de las personas y corren riesgo de sufrir lo que se denomina "golpe de calor": la temperatura sube sin control por encima de los 42 grados, entra en coma y muere. 



    Hay perros más propensos, como los perros braquicéfalos (con morro chato como el carlino, el bulldog o el pequinés, porque jadean con más dificultad y además el jadeo es menos eficaz), los perros con mucho pelo, los perros ancianos y los cachorros, los perros con problemas cardiacos o respiratorios y con sobrepeso (porque la grasa actúa como aislante y atrapa el calor en sus cuerpos), los perros oscuros (porque absorben más el calor) y cuando el perro está muy nervioso.




   Hay que tener un especial cuidado:

- NUNCA dejar al perro en el coche, ni siquiera con las ventanillas bajadas ni a la sombra, porque el sol se mueve y la temperatura que puede alcanzar un coche al sol ronda los 80 grados lo que provoca la muerte del animal en pocos minutos.






- Si vamos a viajar, hay que llevar agua con su cacharro y todo lo que vayamos a necesitar.
- Dar de comer al animal a primera hora del día o a última hora de la tarde, evitando digestiones pesadas en las horas de mayor calor. 
- Dejar siempre disponible agua fresca y cambiarla con regularidad








- Evitar el ejercicio físico en horas de calor o en días calurosos. El mejor momento para jugar es a primera hora o al atardecer, nunca después de comer.


- Nunca dejarle atado, el sol puede alcanzarlo y provocarle un golpe de calor y además podría ahogarse al intentar evitar el sol o al querer beber agua. No utilizar productos protectores solares ni repelentes para personas.
- No pasear al perro en las horas de mayor calor, el asfalto puede derretirse y podría quemarse las patas. Ojo con las chapas metálicas de alcantarillas, cuadros de luz, contenedores enterrados... que alcanzan altas temperaturas y pueden quemar las almohadillas.
- No llevar al perro a la playa salvo que le podamos ofrecer sombra y agua.





- En verano hay más cantidad de espigas que podrían clavárselas en cualquier parte o introducirse en una oreja provocando una infección. Vigilar la zona interdigital y las orejas.
- En verano aumentan los parásitos internos, pulgas, garrapatas y los mosquitos flebotomos responsables de la Leihmaniosis. Hay que desparasitar al perro según las indicaciones del veterinario y utilizar repelentes específicos para perros como los collares o las pipetas.
- Los perros sueltan parte de su pelo en primavera, sobre todo los que tienen doble capa, para poder adaptarse al calor cuando llegue el verano. Hay que cepillarle a diario y si la raza permite corte de pelo, hay que llevarle a la peluquería para que estén más frequitos.





     Si crees que tu perro está sufriendo un golpe de calor (jadeo excesivo, vómitos, tambaleo, mirada fija, estupor, taquicardia, ansiedad, convulsiones...) debemos empezar a bajar la temperatura de su cuerpo poco a poco, si lo hacemos rápidamente podríamos provocarle un daño irreversible, incluso daño cerebral. Aplicaremos toallas húmedas en las zonas de poco pelo (ingles, axilas, tripa), ofreceremos agua fresca, poco a poco, o hielo para que chupe. También se puede bañar al perro pero nunca sumergir de golpe en agua fria, tiene que ser agua templada y mojarle poco a poco.





















Fotos vía Pinterest






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